viernes, 7 de febrero de 2014

No somos robots


Si realmente fuéramos capaces de conocer con exactitud las 5 Ws (Who, what, where, when, why, how) que orientan a los consumidores a decidirse por un producto u otro, creo que ninguno de nosotros estaríamos en la situación que estamos. Probablemente, trabajaríamos para una gran multinacional y cobraríamos una enorme cantidad de dinero.

Pero ¿qué ocurre?, que nadie es capaz de responder con  precisión a estas cuestiones. Es imposible tener un conocimiento absoluto de cómo y cuándo va a reaccionar el consumidor, qué tendencia va a seguir y porqué se orienta hacia ella y no hacia otra.

La Psicología es una de las grandes protagonistas en este aspecto. Esta ciencia, trata de ayudarnos a comprender el comportamiento de las personas en todos los ámbitos. Indaga en las mentes de los individuos para tratar de sacar a la luz cuáles son sus motivaciones y cómo podemos influir en ellas para que de alguna forma las predigamos y controlemos en un futuro. En definitiva persigue entender los motores que ponen en marcha nuestra manera de actuar.

Según lo dicho, estudiando la psicología y la conducta humana podemos predecir y controlar el comportamiento de nuestros consumidores. El resultado de esto, se materializaría en un éxito rotundo, pues trataríamos a las personas como auténticos robots. Sin embargo, la propia existencia humana es opuesta a esta idea. No somos totalmente predecibles, tenemos una libertad no controlable por el resto de individuos, que nos hace ser lo que somos.

Lo que si es cierto, es que la Psicología ha sido capaz de dar con generalidades, con patrones que se cumplen para casi todos los individuos la mayoría del tiempo.
Si no entendemos el funcionamiento de este pensamiento humano (de estos patrones), difícilmente llegaremos a captar las variables que guían la conducta del consumidor y la comunicación en general.

Si logramos conocer la psicología del consumidor al que la publicidad se dirige conseguiremos aprovecharnos de esta ventaja para provocar un mayor impacto y tener mas posibilidades de alcanzar el objetivo de cualquier tipo de publicidad: aumentar los beneficios de la empresa emisora, dar a conocer la marca/empresa y reforzar su imagen.

Una de las grandes marcas del momento The Coca Cola Company ha sabido desarrollar campañas de comunicación de éxito que logran sus objetivos al saber hacer uso de la psicología para hacer mas atractiva su marca, su producto y en general su imagen.



Dentro de las marcas de esta compañía encontramos el caso de Coca-Cola, que no sólo ha conseguido identificarse como la bebida de la felicidad, sino que, haciendo uso de la psicología, ha estudiado cada uno de los insights del consumidor. De esta manera, consigue una publicidad más efectiva y cercana a sus públicos.


Pero The Coca Cola Company también es consciente de que la psicología no obtiene unos resultados exactos, pues no es una ciencia exacta como hemos dicho antes; y es imposible predecir al cien por cien  el comportamiento del ser humano. Aquarius siendo consciente de esto lanzó este spot:




Hoy en día, el hecho de que una marca se preocupe por todos sus consumidores ayuda a la imagen y genera valor añadido. Marcas como Coca-Cola son las que van a prevalecer en el tiempo. Nos encontramos en una sociedad que está en una presente crisis de valores y por ello estos aspectos son esenciales. Es necesario hacer sentir al público protagonista de la marca, y esto solo puede ocurrir estudiando los patrones que siguen el público objetivo de la misma.

Continuamente se oye como la sociedad cada vez más va al psicólogo y al psiquiatra porque se siente solo o incomprendido, pues bien, las marcas deben hacerse hueco en este campo y hacerse necesarias para los consumidores. Aquí es donde se da la mayor contradicción: “¿en qué medida las marcas deben aprovechar esta crisis de valores?”, una pregunta que se oye constantemente.


El boom de los medios de comunicación ha conseguido que “todo el mundo crea que sabe de todo, pero nadie sabe de nada”, por lo que acabamos sintiéndonos únicos y acabamos cerrándonos a los demás. En la época en la que deberíamos estar más comunicados, es cuando menos contacto tenemos con los demás y aun así encontramos en las redes diversas normas para comprender los aspectos psicológicos de nuestros más allegados convirtiendo a la sociedad en un auténtica contradicción.


Imagen difundida en la red social We heart It










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