Si realmente fuéramos capaces de conocer con exactitud
las 5 Ws (Who, what, where, when, why, how) que orientan a los consumidores a
decidirse por un producto u otro, creo que ninguno de nosotros estaríamos en la
situación que estamos. Probablemente, trabajaríamos para una gran multinacional
y cobraríamos una enorme cantidad de dinero.
Pero ¿qué ocurre?, que nadie es capaz de responder
con precisión a estas cuestiones. Es
imposible tener un conocimiento absoluto de cómo y cuándo va a reaccionar el
consumidor, qué tendencia va a seguir y porqué se orienta hacia ella y no hacia
otra.
La Psicología es una de las grandes protagonistas en
este aspecto. Esta ciencia, trata de ayudarnos a comprender el comportamiento
de las personas en todos los ámbitos. Indaga en las mentes de los individuos
para tratar de sacar a la luz cuáles son sus motivaciones y cómo podemos
influir en ellas para que de alguna forma las predigamos y controlemos en un
futuro. En definitiva persigue entender los motores que ponen en marcha nuestra
manera de actuar.
Según lo dicho, estudiando la psicología y la conducta
humana podemos predecir y controlar el comportamiento de nuestros consumidores.
El resultado de esto, se materializaría en un éxito rotundo, pues trataríamos a
las personas como auténticos robots. Sin embargo, la propia existencia humana
es opuesta a esta idea. No somos totalmente predecibles, tenemos una libertad
no controlable por el resto de individuos, que nos hace ser lo que somos.
Lo que si es
cierto, es que la Psicología ha sido capaz de dar con generalidades, con patrones
que se cumplen para casi todos los individuos la mayoría del tiempo.
Si no
entendemos el funcionamiento de este pensamiento humano (de estos patrones), difícilmente
llegaremos a captar las variables que guían la conducta del consumidor y la
comunicación en general.
Si logramos conocer la psicología del consumidor al que
la publicidad se dirige conseguiremos aprovecharnos de esta ventaja para
provocar un mayor impacto y tener mas posibilidades de alcanzar el objetivo de
cualquier tipo de publicidad: aumentar los beneficios de la empresa emisora,
dar a conocer la marca/empresa y reforzar su imagen.
Una de las grandes marcas del momento The Coca Cola
Company ha sabido desarrollar campañas de comunicación de éxito que logran sus objetivos
al saber hacer uso de la psicología para hacer mas atractiva su marca, su
producto y en general su imagen.
Dentro de las marcas de esta compañía encontramos el caso de Coca-Cola, que no sólo ha conseguido identificarse como la
bebida de la felicidad, sino que, haciendo uso de la psicología, ha estudiado cada uno de los insights del
consumidor. De esta manera, consigue una publicidad más efectiva y cercana a sus públicos.
Pero The Coca Cola Company también es consciente de que la psicología no obtiene unos resultados exactos, pues no es una ciencia exacta como hemos dicho antes; y es imposible predecir al cien por cien el comportamiento del ser humano. Aquarius siendo consciente de esto lanzó este spot:
Hoy en día, el hecho de que una marca se preocupe por
todos sus consumidores ayuda a la imagen y genera valor añadido. Marcas como
Coca-Cola son las que van a prevalecer en el tiempo. Nos encontramos en una sociedad que
está en una presente crisis de valores y por ello estos aspectos son
esenciales. Es necesario hacer sentir al público protagonista de la marca, y
esto solo puede ocurrir estudiando los patrones que siguen el público objetivo
de la misma.
Continuamente
se oye como la sociedad cada vez más va al psicólogo y al psiquiatra porque se
siente solo o incomprendido, pues bien, las marcas deben hacerse hueco en este
campo y hacerse necesarias para los consumidores. Aquí es donde se da la mayor
contradicción: “¿en qué medida las marcas deben aprovechar esta crisis de
valores?”, una pregunta que se oye constantemente.
El boom de los
medios de comunicación ha conseguido que “todo el mundo crea que sabe de todo,
pero nadie sabe de nada”, por lo que acabamos sintiéndonos únicos y acabamos
cerrándonos a los demás. En la época en la que deberíamos estar más
comunicados, es cuando menos contacto tenemos con los demás y aun así
encontramos en las redes diversas normas para comprender los aspectos
psicológicos de nuestros más allegados convirtiendo a la sociedad en un
auténtica contradicción.
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| Imagen difundida en la red social We heart It |


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